En 2018, Godox estaba en un momento especialmente importante de crecimiento. La marca ya no solo llamaba la atención por ofrecer productos competitivos en precio, sino porque empezaba a construir un sistema mucho más amplio: flashes compactos, flashes autónomos, accesorios específicos, luz continua y una lógica de compatibilidad cada vez más clara entre equipos.
Visto con perspectiva, muchos de los productos que se lanzaron o ganaron protagonismo en aquella etapa ayudaron a definir la dirección de la marca en los años siguientes. Por eso, este artículo tiene más valor hoy como archivo histórico que como listado de productos “nuevos”.
Una etapa clave en la evolución de Godox
Lo interesante de aquel momento no fue solo la aparición de productos concretos, sino la sensación de que Godox empezaba a dejar de ser una marca de referencias aisladas para convertirse en un ecosistema real. Ya no se trataba únicamente de un flash o un disparador, sino de un conjunto de soluciones que podían crecer juntas.
Ese cambio fue importante para fotógrafos de distintos niveles, porque facilitó empezar con un equipo sencillo y ampliarlo después sin abandonar la misma lógica de trabajo.
El accesorio que reforzó la versatilidad del AD200: el EC200
Uno de los lanzamientos más llamativos de aquella etapa fue el Godox EC200, un accesorio diseñado para separar el cabezal del cuerpo del AD200. En su momento llamó mucho la atención porque llevaba aún más lejos la filosofía portátil del sistema AD200.



La idea seguía siendo muy válida: aligerar la parte que colocas en un boom, una jirafa o un soporte y dejar la parte más pesada del equipo apartada. Esa lógica sigue siendo una de las grandes fortalezas del sistema AD200.
AD200: cuando Godox empezó a cambiar las reglas del flash portátil
Si hay un producto que simboliza bien aquella etapa, ese es el Godox AD200. Su tamaño compacto, su batería de litio, su receptor interno y la posibilidad de usar distintos cabezales lo convirtieron en uno de los flashes más comentados de su momento.

Con el tiempo, aquella familia no solo se consolidó, sino que se amplió y evolucionó. Visto hoy, el AD200 fue mucho más que una novedad de catálogo: fue una de las bases del crecimiento posterior del sistema Godox.

Para entender mejor cómo evolucionó esta familia, hoy tiene más sentido ampliar con contenidos específicos del entorno AD200 y sus accesorios.
V350: la expansión del sistema hacia flashes más ligeros
Otro movimiento importante fue la llegada de modelos como el V350, pensados para cámaras más ligeras y usuarios que necesitaban un flash muy compacto, especialmente en sistemas mirrorless. En ese momento ayudó a reforzar la idea de que Godox no estaba construyendo solo flashes grandes o de estudio, sino una familia completa para perfiles de uso muy distintos.
Ese tipo de producto resultó especialmente interesante para macro, viajes, reportaje ligero y usuarios que querían integrarse en el sistema Godox X sin añadir demasiado peso.
A1 para smartphone: una idea adelantada a su momento
El Godox A1 también fue una de esas propuestas curiosas de la época. No era un producto pensado para todo el mundo, pero sí mostraba una dirección interesante: acercar el uso del flash y del sistema Godox a quienes también trabajaban con smartphone o buscaban una luz de apoyo muy pequeña y portátil.

Hoy puede verse como una muestra temprana de cómo Godox ya estaba explorando soluciones más híbridas, ligeras y cercanas al contenido móvil.
AD600Pro: el salto serio en potencia y rendimiento
Si el AD200 representó la compactación del flash portátil, el AD600Pro representó el salto serio en potencia, estabilidad y velocidad de reciclado. Fue uno de los modelos que más reforzó la imagen de Godox entre usuarios avanzados y profesionales.

En perspectiva, el AD600Pro marcó una etapa importante porque demostró que Godox podía competir con mucha más seriedad en el terreno de los flashes autónomos potentes. Después, esa línea seguiría creciendo y evolucionando.

AD400Pro y el crecimiento de la gama autónoma
En aquel momento también empezaba a asomar el AD400Pro, una pieza importante porque ayudó a situar a Godox en un punto intermedio muy atractivo entre portabilidad y potencia. Hoy esa familia ya se entiende mejor dentro de la evolución general de los flashes autónomos de la marca.
Más que una novedad aislada, aquel lanzamiento ayudó a reforzar una estructura de gama mucho más coherente entre 200, 400 y 600 Ws.
El adaptador AC26 y la lógica híbrida estudio-localización
Otro accesorio clave de aquella etapa fue el AC26, el adaptador de red para el AD600Pro. Más allá del accesorio en sí, lo importante era lo que representaba: la posibilidad de mover el mismo equipo entre localización y estudio sin depender siempre de la batería.


LC500 y la expansión de Godox hacia la luz continua
La LC500 fue otra señal clara de que Godox no quería quedarse solo en el mundo del flash. Esta barra de luz continua abría la puerta a un tipo de trabajo más creativo y más flexible, especialmente útil en vídeo, light painting y retratos con una estética distinta.


Vista hoy, la LC500 no solo fue una novedad de 2018, sino una muestra de cómo Godox empezaba a abrir su catálogo hacia la luz continua portátil, algo que la marca desarrollaría mucho más con el tiempo.
Para seguir con contenidos actuales del ecosistema Godox
Conclusión
Más que un simple listado de productos nuevos de 2018, este artículo permite ver un momento importante en el crecimiento de Godox. Muchas de las líneas que aparecen aquí no fueron solo lanzamientos puntuales, sino pasos que ayudaron a construir el ecosistema más amplio que la marca ofrece hoy.